Ir al contenido principal

 QUIÉN SE LE SUBIÓ AL AUTO


-Hasta la costanera, por favor
-¿Vas a pasear o a trabajar?- me preguntó el taxista.
-Quiere hablar- le dije.
Entendí que se trataba de un taxista hablador, de esos que quieren saber quién se le subió al auto.
El hombre me miró por el retrovisor.
-A trabajar
El hombre soltó una risita.
-Tengo que contar cuentos en un Festival solidario- le dije –, somos varios artistas, yo voy con cuentos. La entrada es un alimento no perecedero para comedores y merenderos.
El taxista volvió a mirarme por el espejo, callado, y movió apenas la cabeza.
Yo estaba preocupado porque los taxis cobran cada vez más caro, y no sabía si me alcanzaba para el viaje.
Seguí: 
-Yo trabajo de contar cuentos, y le enseño a la gente a contar y a escribir historias.
-Sos un maestro, digamos
Iba a decir que no era para tanto, pero de repente me sentí rico y abundante.
-Sí, soy un maestro
El hombre movió la cabeza, como un pequeño sí.
-Qué lindo
Cruzábamos un bulevar cuando quise aclarar que no es que yo contara chistes, sino cuentos, pero en vez de explicarle me puse a narrarle. Uno de un mono que era muy amigo de un tiburón porque el mono todas las tardes le regalaba una fruta y se ponían a charlar.
El hombre no abrió la boca durante todo el cuento. Iba en silencio, miraba a los costados y bajaba la velocidad en cada esquina. Media cuadra antes de llegar a destino terminé la historia. El hombre quedó en silencio, vi que sonreía con sus ojos que flotaban en el retrovisor.
-Qué lindo sería escucharlo sin estar haciendo nada más- me dijo, y estacionó.
-¿Cuánto es?
-Dame mil pesos nomás
El viaje costaba bastante más.
-No- le dije-, es su trabajo.
-No- hizo una pausa- , con lo que acabás de darme.
Me pareció que el hombre quería decir más cosas, como hacen los taxistas habladores, pero se contenía.
Le pagué, le agradecí.
-Que te vaya bien con los cuentos- dijo el hombre.
Entendí que era uno de esos taxistas a los que les gusta escuchar, para ver quién se le subió al auto.

📷 @javierlopezvm (tremendas, y hay más!)
En el Festival Solidario, organizado por @tanaauce y Sebastián Picatto en la Costanera de Villa María, Córdoba.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

  HABÍA OTRA VEZ. Espectáculo de cuentos para toda la familia Flyer de la función de enero del 2023 en el teatro Chalet Herejes, en conjunto con Agencia Córdoba Cultura Una silla, un narrador, las orejas del público y una valija llena (pero llena) de libros infinitos. Es una propuesta que rescata cuentos y juegos de hace mucho tiempo, de la tradición oral, y los cuenta otra vez, combinados con cuentos y juegos contemporáneos que se cuentan y se juegan por primera vez. Narrador: Mauro Guzmán Duración: 1 hora Apto para toda la familia (Para teatros, escuelas, bibliotecas, centros culturales, plazas, etcétera) CONTRATACIONES: guzmanmaurodaniel88@gmail.com                                       @mauroguzman__                                       +549 353 5 189 177 En esta ocasión, la función fue a s...
NARRAR O NO NARRAR  Narrar o no narrar. Ése es el dilema. Hay quienes dicen que lo que no se narra no ha ocurrido. Hay quienes narran las cosas para que ocurran. Dice Ariel Dorfman que "las cosas les suceden a quienes saben contarlas". Algunos sostienen que sin narración no hay experiencia, por mucho que uno haya vivido.  Dice Jacques-Alain Miller "hable usted de cualquier cosa y la hará existir". Un personaje de Piglia, en una charla, seguramente en un bar y de noche, habla así: "Nunca sé si recuerdo las escenas o si las he vivido. Tal es el grado de nitidez con que están presentes en mi memoria. Y quizá eso es narrar. Incorporar a la vida de un desconocido una experiencia inexistente que tiene una realidad mayor que cualquier cosa vivida".  Narrar o no narrar. 📷 de @albapiazzaok (gracias!), de la vez que narré en la noche de gala por el cumpleaños de @lascuenterasdelaesquina
 FRENAR EL CUENTO Y ENCENDER LOS PÁJAROS Ayer conté cuentos en el patio de una biblioteca de General Deheza. Llevé una propuesta para adultos que se llama “Cuenteros y enamorados”. La gente prestaba mucha atención, pero en un momento- en medio del tercer cuento - varias caras, sonrientes, miraron al cielo. Hubo un pequeño murmullo, como si algo pasara detrás de mí. Fueron segundos. Luego todo siguió como venía. Después de la función me enteré: una bandada de tordos, numerosa y en coreografía milimétrica, había surcado el cielo a mis espaldas. El primer cuento que conté esa tarde tenía pájaros. Uno solo, que en el cuento me elegía a mí- entre todos los niños del mundo- y se posaba en mi hombro. Pero los pájaros de verdad, los del mundo de carne y hueso, los del patio de esa biblioteca, eligen el cielo y los ojos de la gente, y vuelan más alto que mis cuentos. Me gustó que pasara eso. Porque uno puede preocuparse por los problemas de moda: la narración oral debe competir con la veloc...