QUIÉN SE LE SUBIÓ AL AUTO -Hasta la costanera, por favor -¿Vas a pasear o a trabajar?- me preguntó el taxista. -Quiere hablar- le dije. Entendí que se trataba de un taxista hablador, de esos que quieren saber quién se le subió al auto. El hombre me miró por el retrovisor. -A trabajar El hombre soltó una risita. -Tengo que contar cuentos en un Festival solidario- le dije –, somos varios artistas, yo voy con cuentos. La entrada es un alimento no perecedero para comedores y merenderos. El taxista volvió a mirarme por el espejo, callado, y movió apenas la cabeza. Yo estaba preocupado porque los taxis cobran cada vez más caro, y no sabía si me alcanzaba para el viaje. Seguí: -Yo trabajo de contar cuentos, y le enseño a la gente a contar y a escribir historias. -Sos un maestro, digamos Iba a decir que no era para tanto, pero de repente me sentí rico y abundante. -Sí, soy un maestro El hombre movió la cabeza, como un pequeño sí. -Qué lindo Cruzábamos un bulevar cuando quise aclarar...