POR QUÉ NO MATASTE AL PÁJARO -¡Por qué no mataste al pájaro! – gritó el niño de nueve años, desde la mitad del salón. Fue hace unos meses. Conté cuentos en la escuela primaria de un pueblo cordobés. En la función para niños de seis a nueve años, yo estaba narrando un fragmento de una película, pero la narré en primera persona. Entonces contaba la historia de la vez que yo era pequeño y un pajarito, en una plaza llena de gente, me eligió a mí y se posó sobre mi hombro y se puso a cantar. Yo, para que no se fuera, ni respiraba. Le hice creer que era un árbol. Ahí estuvo un rato el cantor. Y mi corazón como un galope colorado. Hasta que se fue. Volando y cantando. Y ahí corrí como la luz hasta la casa a contarle a mi mamá, y le conté todo atolondrado el maravilloso suceso, y mi mamá hizo un silencio y me dijo: -Ay, nene, ¿para eso me molestás? Pensé que me ibas a decir algo importante - Y siguió haciendo lo que estaba haciendo. Mientras narraba esa histo...