Me gustan las listas. Va la lista de algunos de mis fragmentos favoritos de "Érase una vez la lectura", de Carlos Skliar, publicado por Eduvim.
*"Todo lo que hay que buscar en la lectura es, en verdad, lo que no se posee, lo que no se puede, lo que no somos: palabras renacidas, modos de ver el mundo de los que ya no somos capaces. Como si leyendo se pudiese anudar los sonidos desperdigados de la lengua, como si se quisiera armonizar esa escritura desordenada para darle una propiedad musical, una suerte de pentagrama.
Desear el dictado del mundo.
Y así callarse. Y así no juzgar. Y así leer".
*"Y es que leer no es para cambiar uno, sino quizá para darse cuenta de que uno puede dejar de ser quien cree ser y ser, quizá, siempre otra cosa, quién sabe qué".
*"Esperar un libro como quien espera un amor: nada se sabe de antemano, todo podría ocurrir, al desenlace le falta todavía una narración y una conversación, la espera es bella e insoportable al mismo tiempo".
*"Quizá una vida sin ficción, sin la potencia y la posibilidad de ficción, sea una forma de maltrato con nosotros mismos y con los demás ".
*"Por ejemplo, hacer en la lectura lo que aún no se ha hecho en la vida: girar hacia la izquierda en vez de a la derecha, detenerse a conversar con los mendigos, abrir despacio aquella tarde esa ventana, mirar en cierta dirección, resonar tal palabra (...), soñar dos veces el mismo poema (...)".
*"La lectura no es el silencio (...). Habría que decir: en la lectura hay silencio, que no es lo mismo; el silencio que sobreviene cuando comprendemos, al leer, que una multitud se acalla y otra despierta".
*"No hay modo de estar más allá de lo que somos: si cerramos los ojos nos encontramos con nosotros mismos, una y otra vez; si cerramos la boca, sólo repetimos nuestras propias palabras. Leer, en cambio, es alargarse uno mismo (...)".
Hasta acá la lista. Me tienta decir que el título del libro tiene algo de fabuloso y fabulante. Que un libro sobre la lectura se llame "Érase una vez la lectura" hace que uno lo confunda, alegremente, con un cuento. Que uno lo lea con las orejas y después salga a contarlo a toda la gente del barrio. Uno quiere entrar a la verdulería y decir: "Señora, ¿quiere que le cuente un cuento?". Y si la señora, mientras pesa las zanahorias dice que bueno, que dele nomás, entonces uno quiere decir: "Érase una vez la lectura...".

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