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ELOGIO DE LA OREJA*

I

Descubrí algo: la palabra y la oreja son amantes.

Descubrí algo más: la oreja es el tobogán de las palabras.

Descubrí una tercera cosa: la oreja tiene forma espiralada, como una galaxia, y los cuentos se van metiendo por ahí, hasta llegar al centro- al sol- de la persona que lleva esa oreja.

La oreja como galaxia. Cada persona lleva dos galaxias, una a cada orilla de la cabeza.

II

Los cuentos son redondos porque van y vienen como un bicho bolita.

Porque están amarillos como el sol.

Porque parecen una pelota de lenguaje que rebota y rebota y rebota de oreja en oreja en oreja. 

Son redondos porque son parientes de los espirales y los caracoles.

Las orejas parecen caracoles, y los cuentos giran y giran en la oreja hasta dar en el centro exacto del oído, que es su alma, que es la mente, que es el corazón.

Los cuentos son redondos porque tienen corazón. 

Laten y laten y laten.

Y se cuentan en ronda, para que las personas latan mientras sucede el cuento.

Una ronda es un corazón hecho de mucha gente. Una oreja gigante que había una vez.

III

Las orejas están a los costados de la cabeza porque son alas. Una cabeza escucha un cuento y vuela. Las palabras hacen un murmullo en cada oreja. La punta de una palabra- la esquina de una o, supongamos- entra al oído como si fuera un tobogán. A veces ronronea un párrafo, rumea, rumea girando en el oído, humea como si fuera un motor, como dándole arranque a la oreja. El párrafo se vuelve pájaro. Ya es un párrafo alado.

IV

La gente que escucha cuentos, muy sentada, no está quieta. Si se fijan bien, se escuha que hacen un ruido: es el aleteo de las orejas. Una vez una mujer escuchó trece cuentos seguidos y luego apareció en la rama más alta de un eucalipto. Si en ese momento alguien le hubiera dicho un poema, de un aleteo llegaba a la nube pasajera que justo paseaba por ahí.

V

Dice el poeta Fabio Morábito que "Había una tercera oreja pero no cabía en la cara/ la ocultamos en el pecho y comenzó a latir/ está rodeada de oscuridad/ es la única oreja que el aire no engaña/ es la oreja que nos salva de ser sordos/ cuando allá arriba nos fallan las orejas".


(Foto: Joaquín Fuertes https://instagram.com/joaco.fuertes?igshid=YmMyMTA2M2Y= )


*Este texto se publicó originalmente con el nombre "Elogio de la oreja. Alrededor de la Ronda Cuentera", en la Revista Educando, a propósito de la Ronda Cuentera que organicé desde el Taller de Cuentacuentos que coordino, desde el 2016, dentro del Programa Ser Arte y Parte de la Municipalidad de Villa María. La podés leer-en esa versión tiene algunos datos extra- en este link: https://www.calameo.com/read/00616082030d8c146d972


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